Luis fue el mejor de su generación en el colegio. Al que le iba mejor con las mujeres. El mejor deportista. Entró a la mejor universidad. Con el mejor puntaje. Dos años duró en la carrera. Psicología había escogido. Era el mejor y se aburrió. También se cansó de sus familiares. Lo avergonzaban los empleos mediocres de sus padres. Igualmente su hermano, Oscar, su gemelo, quién a sus 20 años, no había tenido ninguna polola. Se fue de la casa. Vivió con amigos hasta que lo aguantaron. Sus padres murieron. No fue al funeral. No había herencia que cobrar. Sólo deudas y problemas. La calle fue su nueva casa. Lo acogieron los bancos del Parque Forestal. Poca comida, mucho frío. Nada de cariño.
Oscar lo buscó. Durante años. Había encontrado trabajo y una mujer. Suponía que Luis estaba mal. Quería llevárselo a su casa en Vitacura. Lo encontró cuando iba a su trabajo. Estaba pidiendo monedas en el Paseo Ahumada. Lo llevó a su casa. Lo alimentó durante meses. A pesar de que este le robaba para comprar drogas. Las que consumía en su casa. Viendo como desfilaban decenas de vagos cada semana por su living.
Oscar: ¿Cuándo vay a buscar trabajo?
Luis: No hay trabajos que me llenen.
O: ¿Y te llena estar sin hacer nada?
L: Todo a su tiempo hermanito.
O: Yo no mantengo vagos.
L: Nunca te he pedido que me mantengas.
O: ¿O sea que yo tengo la culpa ahora?
L: Tú me lo ofreciste.
O: …
L: Ya, no te pongai latero y anda a buscar una chela. Vienen unos amigos para acá.
O: No quiero más vagos en mi casa.
L: Uff, ¿Hace cuanto que no te mandai una buena cachita?
O: …No es tu problema.
L: Bueno. Te voy a llamar a una minitas, pa’ que lo pasi bien.
O: Búscate una tu mejor…y que no sea puta.
L: No te pongai insolente hueón.
O: Búscate una mina decente no más. Es lo único que te digo.
L: ¿Y qué saco con eso?
O: Estabilidad. Mira todo lo que tengo yo. Una casa, trabajo, buen auto…
L:…no te pegai niuna cachita.
O: No empeci de nuevo…
L: ¿Es verdad o no?
O: …Búscate una mina. Ese es mi consejo…
L: No me huevi más, ¿queri?...además que ya tengo una.
O: ¿Si? ¿Y de que café con piernas la sacaste?
L: De ninguno…Es la Claudia
O: ¿Qué huevá dijiste mierda?, ¿la Claudia?
L: Si po, tu mina…nadie te obligó a trabajar tanto.
O: …
L: Yo creí que habiai cachao. ¿No la hay visto más contenta?
O: Eri un maricón. Te di una oportunidad y me cagaste…
L: Yo no la obligué. De hecho, ella me buscó.
O: Ándate de mi casa.
L: Échame con los pacos.
Oscar se tiró encima de Luis. Combo tras combo. Lágrima tras lágrima. Recuerdo tras recuerdo. Su infancia. Sus padres. Su actual felicidad…interrumpida. Fue a su pieza. Tomó la pistola. La única bala que quedaba terminó con el problema.
Oscar lo buscó. Durante años. Había encontrado trabajo y una mujer. Suponía que Luis estaba mal. Quería llevárselo a su casa en Vitacura. Lo encontró cuando iba a su trabajo. Estaba pidiendo monedas en el Paseo Ahumada. Lo llevó a su casa. Lo alimentó durante meses. A pesar de que este le robaba para comprar drogas. Las que consumía en su casa. Viendo como desfilaban decenas de vagos cada semana por su living.
Oscar: ¿Cuándo vay a buscar trabajo?
Luis: No hay trabajos que me llenen.
O: ¿Y te llena estar sin hacer nada?
L: Todo a su tiempo hermanito.
O: Yo no mantengo vagos.
L: Nunca te he pedido que me mantengas.
O: ¿O sea que yo tengo la culpa ahora?
L: Tú me lo ofreciste.
O: …
L: Ya, no te pongai latero y anda a buscar una chela. Vienen unos amigos para acá.
O: No quiero más vagos en mi casa.
L: Uff, ¿Hace cuanto que no te mandai una buena cachita?
O: …No es tu problema.
L: Bueno. Te voy a llamar a una minitas, pa’ que lo pasi bien.
O: Búscate una tu mejor…y que no sea puta.
L: No te pongai insolente hueón.
O: Búscate una mina decente no más. Es lo único que te digo.
L: ¿Y qué saco con eso?
O: Estabilidad. Mira todo lo que tengo yo. Una casa, trabajo, buen auto…
L:…no te pegai niuna cachita.
O: No empeci de nuevo…
L: ¿Es verdad o no?
O: …Búscate una mina. Ese es mi consejo…
L: No me huevi más, ¿queri?...además que ya tengo una.
O: ¿Si? ¿Y de que café con piernas la sacaste?
L: De ninguno…Es la Claudia
O: ¿Qué huevá dijiste mierda?, ¿la Claudia?
L: Si po, tu mina…nadie te obligó a trabajar tanto.
O: …
L: Yo creí que habiai cachao. ¿No la hay visto más contenta?
O: Eri un maricón. Te di una oportunidad y me cagaste…
L: Yo no la obligué. De hecho, ella me buscó.
O: Ándate de mi casa.
L: Échame con los pacos.
Oscar se tiró encima de Luis. Combo tras combo. Lágrima tras lágrima. Recuerdo tras recuerdo. Su infancia. Sus padres. Su actual felicidad…interrumpida. Fue a su pieza. Tomó la pistola. La única bala que quedaba terminó con el problema.