* Es una historia real del día del Golpe de Estado.
Mi papá sale todos los días a la misma hora: 7:15 minutos exactos. Siempre me dijo que ser puntual es una virtud y para mí, en verdad lo es. A la puntualidad, hay que agregarle responsabilidad y trabajo, con eso vas a triunfar, me aseguraba. La verdad es que yo no soy muy puntual, y menos responsable. Siempre me hacen todo y soy bastante cómoda.
Antes de irse, mi papá se fue a despedir de mí, me dio un fuerte abrazo y me llenó de besos. Es mi cumpleaños, cumplo 15.
Prometió que me traería un chocolate, del que yo quisiera, y que cuando él llegase, celebraríamos “como corresponde”. Yo le dije que él es mí chocolate, ya que es mucho más moreno que yo y que mi madre, que es lo que más quiero en el mundo. Se rió y se despidió dándome un beso en la frente.
Me levanté a tomar desayuno, tengo que comer bien. Hoy vamos a ir junto a mis compañeras a una marcha al frente de La Moneda con la Federación de Estudiantes Particulares. Es primera vez que lo hacemos yo y mis amigas, pero estamos muy motivadas y ansiosas. No queremos que se lleve a cabo la propuesta de la Escuela Nacional Unificada, que propuso el Presidente Salvador Allende. No estoy dispuesta a ir a clases con cualquier persona. Mi papá siempre me ha dicho que soy una princesa y que me tengo que juntar con las mejores personas y apuntar siempre a lo más alto.
Terminé de comer y me metí a la ducha. Al salir noté que mi mamá estaba alterada. Estaba desvistiendo a mis hermanos y les decía que volvieran a acostarse, que hoy no irían a clases. Yo creí que ella no los iba a poder llevar y que por eso había tomado esa decisión, así que seguí preparándome. No pasaron ni diez minutos hasta que mi mamá fue para mi pieza y me dijo que yo me quedaba en la casa.
Ni siquiera le pregunté el motivo por el que no podía salir, nunca me ha gustado contradecir a mi mamá. Mi papá decía que ella era lo más importante que teníamos y que le debíamos nuestra vida, es por eso que teníamos que hacerle caso en todo. Llamé a una amiga para decirle que no iba a poder salir y ella me dijo que ya lo sabía. “Nadie sale hoy” me dijo, hay militares por todos lados y se movilizan hacia La Moneda.
Yo no entiendo nada de política y ella me dijo que tampoco. Que ganas de que mi papá estuviera aquí y me explique qué estaba pasando. Me estoy empezando a preocupar.
Mi mamá sigue alterada. Lleva horas al lado de la radio, escuchando cómo el locutor dice que están bombardeando el Palacio de La Moneda y que Allende llama a defender el Gobierno.
Estoy tan confundida que ni había pensado en mi cumpleaños. Mi amiga tampoco me saludó. Todos estamos algo aturdidos, supongo. Me puse a ver televisión, pero no me puedo distraer, todo lo que dan es información relacionada a lo que pasa con los militares, con el Presidente y la verdad es que me siento cada vez más confundida.
Me pasé la hora de almuerzo mirando por la ventana. Mis vecinos sacan banderas chilenas al patio y todos sonríen. Le pregunté a mi mamá qué pasaba, que porqué todos reían y ella estaba tan preocupada. Me respondió que temía por mi padre, que él es comunista, me dijo, y que a los militares no les gustaba la gente de izquierda.
Del chocolate que me había prometido mi padre, no sabía nada. Él, por primera vez no llegó a las cinco de la tarde como acostumbraba. Lo esperé despierta pero no apareció. Puse una silla al frente de la puerta de la entrada para recibirlo de buena forma, estaba ansiosa por verlo, pero nunca llegó.
Horas más tarde sentí que me tocaban el hombro. Era mi madre, estaba pálida. Me dio un chocolate y me dijo:
- Tu padre lo tenía guardado y quería dártelo personalmente, eso ya no va a ser posible.
Le costaba hablar y con dificultad me dijo que mi padre, la razón de mi vida, había muerto. Un compañero de trabajo lo había encontrado tirado, con un balazo en la sien.
Me vine corriendo a mi pieza y me estoy comiendo el chocolate. Mientras como no puedo parar de llorar. Es mí preferido, el más dulce, pero yo lo siento amargo. Amargo como nunca antes había probado un chocolate.
sábado, 27 de octubre de 2007
domingo, 30 de septiembre de 2007
Gemelos
Luis fue el mejor de su generación en el colegio. Al que le iba mejor con las mujeres. El mejor deportista. Entró a la mejor universidad. Con el mejor puntaje. Dos años duró en la carrera. Psicología había escogido. Era el mejor y se aburrió. También se cansó de sus familiares. Lo avergonzaban los empleos mediocres de sus padres. Igualmente su hermano, Oscar, su gemelo, quién a sus 20 años, no había tenido ninguna polola. Se fue de la casa. Vivió con amigos hasta que lo aguantaron. Sus padres murieron. No fue al funeral. No había herencia que cobrar. Sólo deudas y problemas. La calle fue su nueva casa. Lo acogieron los bancos del Parque Forestal. Poca comida, mucho frío. Nada de cariño.
Oscar lo buscó. Durante años. Había encontrado trabajo y una mujer. Suponía que Luis estaba mal. Quería llevárselo a su casa en Vitacura. Lo encontró cuando iba a su trabajo. Estaba pidiendo monedas en el Paseo Ahumada. Lo llevó a su casa. Lo alimentó durante meses. A pesar de que este le robaba para comprar drogas. Las que consumía en su casa. Viendo como desfilaban decenas de vagos cada semana por su living.
Oscar: ¿Cuándo vay a buscar trabajo?
Luis: No hay trabajos que me llenen.
O: ¿Y te llena estar sin hacer nada?
L: Todo a su tiempo hermanito.
O: Yo no mantengo vagos.
L: Nunca te he pedido que me mantengas.
O: ¿O sea que yo tengo la culpa ahora?
L: Tú me lo ofreciste.
O: …
L: Ya, no te pongai latero y anda a buscar una chela. Vienen unos amigos para acá.
O: No quiero más vagos en mi casa.
L: Uff, ¿Hace cuanto que no te mandai una buena cachita?
O: …No es tu problema.
L: Bueno. Te voy a llamar a una minitas, pa’ que lo pasi bien.
O: Búscate una tu mejor…y que no sea puta.
L: No te pongai insolente hueón.
O: Búscate una mina decente no más. Es lo único que te digo.
L: ¿Y qué saco con eso?
O: Estabilidad. Mira todo lo que tengo yo. Una casa, trabajo, buen auto…
L:…no te pegai niuna cachita.
O: No empeci de nuevo…
L: ¿Es verdad o no?
O: …Búscate una mina. Ese es mi consejo…
L: No me huevi más, ¿queri?...además que ya tengo una.
O: ¿Si? ¿Y de que café con piernas la sacaste?
L: De ninguno…Es la Claudia
O: ¿Qué huevá dijiste mierda?, ¿la Claudia?
L: Si po, tu mina…nadie te obligó a trabajar tanto.
O: …
L: Yo creí que habiai cachao. ¿No la hay visto más contenta?
O: Eri un maricón. Te di una oportunidad y me cagaste…
L: Yo no la obligué. De hecho, ella me buscó.
O: Ándate de mi casa.
L: Échame con los pacos.
Oscar se tiró encima de Luis. Combo tras combo. Lágrima tras lágrima. Recuerdo tras recuerdo. Su infancia. Sus padres. Su actual felicidad…interrumpida. Fue a su pieza. Tomó la pistola. La única bala que quedaba terminó con el problema.
Oscar lo buscó. Durante años. Había encontrado trabajo y una mujer. Suponía que Luis estaba mal. Quería llevárselo a su casa en Vitacura. Lo encontró cuando iba a su trabajo. Estaba pidiendo monedas en el Paseo Ahumada. Lo llevó a su casa. Lo alimentó durante meses. A pesar de que este le robaba para comprar drogas. Las que consumía en su casa. Viendo como desfilaban decenas de vagos cada semana por su living.
Oscar: ¿Cuándo vay a buscar trabajo?
Luis: No hay trabajos que me llenen.
O: ¿Y te llena estar sin hacer nada?
L: Todo a su tiempo hermanito.
O: Yo no mantengo vagos.
L: Nunca te he pedido que me mantengas.
O: ¿O sea que yo tengo la culpa ahora?
L: Tú me lo ofreciste.
O: …
L: Ya, no te pongai latero y anda a buscar una chela. Vienen unos amigos para acá.
O: No quiero más vagos en mi casa.
L: Uff, ¿Hace cuanto que no te mandai una buena cachita?
O: …No es tu problema.
L: Bueno. Te voy a llamar a una minitas, pa’ que lo pasi bien.
O: Búscate una tu mejor…y que no sea puta.
L: No te pongai insolente hueón.
O: Búscate una mina decente no más. Es lo único que te digo.
L: ¿Y qué saco con eso?
O: Estabilidad. Mira todo lo que tengo yo. Una casa, trabajo, buen auto…
L:…no te pegai niuna cachita.
O: No empeci de nuevo…
L: ¿Es verdad o no?
O: …Búscate una mina. Ese es mi consejo…
L: No me huevi más, ¿queri?...además que ya tengo una.
O: ¿Si? ¿Y de que café con piernas la sacaste?
L: De ninguno…Es la Claudia
O: ¿Qué huevá dijiste mierda?, ¿la Claudia?
L: Si po, tu mina…nadie te obligó a trabajar tanto.
O: …
L: Yo creí que habiai cachao. ¿No la hay visto más contenta?
O: Eri un maricón. Te di una oportunidad y me cagaste…
L: Yo no la obligué. De hecho, ella me buscó.
O: Ándate de mi casa.
L: Échame con los pacos.
Oscar se tiró encima de Luis. Combo tras combo. Lágrima tras lágrima. Recuerdo tras recuerdo. Su infancia. Sus padres. Su actual felicidad…interrumpida. Fue a su pieza. Tomó la pistola. La única bala que quedaba terminó con el problema.
martes, 21 de agosto de 2007
Inocencia
Carla, con 8 años, era una niña tierna. Linda. Simpática. Con una de esas sonrisas que arreglan días. Juguetona como cualquier niña. Le gustaba desobedecer a su mamá. No juegues con fósforos, le advertía esta. Si te pillo, te daré un castigo del que no te olvidarás, la amenazaba. Un día quedó sola en casa. Era su oportunidad. Fue a la cocina. Tomó una caja de fósforos. Sacó uno. Lo encendió. Sus ojos brillaban cómplicemente con el placer de lo prohibido. Casi tanto como la llama que emitían los palitos de madera. Su felicidad era inigualable. Prendió otro. Y otro. Y ya era toda la caja. Se quemó sosteniendo los fósforos. Los tiró al suelo. Al suelo de madera. Este, rápidamente se encendió. Con esto, la casa fue una sola llama. Los vecinos advirtieron a los bomberos. Al mismo tiempo, ella se escondía. Esquivando el fuego. Por miedo a su madre. Si la pillaba, quizás no la dejaba ir más a la placita. Lo hizo tan bien que los bomberos no la pudieron encontrar. Al menos hasta apagar el fuego. Tres horas después, apareció entre los escombros. Totalmente calcinada. Fue su madre quién la pilló. Ni siquiera pensó en castigarla.
sábado, 4 de agosto de 2007
Q.E.P.D
Fría tarde de agosto. Familiares y amigos monopolizaban la sala de espera de la clínica Santa María. Cuando las enfermeras dejaban entreabiertas las puertas, blancas y enormes, se podía ver la pieza 777. En ella estaba Rosa Lombardo. Rosita para sus cercanos. Los doctores desfilaban por los pasillos. La gente los miraba. Desconsolados. No encontraban respuesta. Aún así estaban un poco tranquilos. Solo un poco. Los últimos días habían sido esperanzadores. Rosita contaba historias. Chistes. Incluso hablaba de volver a preparar sus pizzas. Esas ricas pizzas que la habían hecho famosa entre los amigos de sus nietos, cuando estos las ofrecían en sus cumpleaños. Pero finalmente ella no resistió. A las 4 de la tarde alertó a las enfermeras. Vomitaba la poca comida que recibió en el almuerzo. A las 6 ya era sangre. Y así siguió empeorando. Para las 9 ya no había nada que hacer. Las fotos del padre Pio y de Juan Pablo II adornaban la escena. Solo unos segundos. Solo una mirada. Los ojos se nublaban. Las lágrimas recorrían la cara de sus queridos de manera insolente. Sin pedir permiso. "Ahora es un ángel" aseguraban sus hermanas. "No se lo merecía" concluían todos. A sus 89 años recibió el llamado de Dios. Seguramente necesitaba ayuda en la cocina del cielo.
martes, 10 de julio de 2007
Lo mismo de siempre
Se sienta en el sofá. Se desabrocha la camisa. También el pantalón. Prende el televisor. Están dando MCC. La ecuación es la de siempre. Profesor Salomón + chistes con doble sentido X minas en pelotas – comerciales = carcajadas escandalosas. Toma los cigarros que están en el velador. La cara de Don Miguel invita a dejarlos. No lo hace. Como tampoco dejó el primero de su vida. Ni el segundo. Y ya lleva dos cajetillas en el día. Sabe que se consume con cada inhalada. Con cada línea de coca. Aún así, le dan sentido a su vida. Como se la dieron a su padre. Todos sus días son iguales. La misma gente. Las mismas “caseras” del café del centro. Los mismos drogadictos de la esquina. La misma compañía. La que no tendría sin la droga. No fue su culpa llegar a ese extremo. Fue la falta de oportunidades. De cariño. De una vida real. Lo ha intentado. Entrando y saliendo de la rehabilitación. Voluntariamente. No lo hará nunca más. Se acabó la energía de la esperanza. Ya nada hace encender su vida…Willy Sabor pregunta: ¿De quién es la casa?, sus carcajadas llenan la pieza.
sábado, 7 de julio de 2007
Amistades
Unas pocas palabras al día. Sólo eso. Administras tu cariño y tu tiempo de forma tal que no me alcanza. Intento decirte amiga. Lo hago. Mi corazón dice te quiero. Una y otra vez. Que difícil es mirarte sin poder abrazarte. Que difícil es pensarte. Sentirte. Desearte. Vivir de la ilusión. Creer que serás mía. Creer que me querrás. Que me pensarás tanto como yo te pienso. Que algún día llegarás a mis brazos. Espero poder entregarte el amor que siento. Darte un pedazo de mi vida. Segundo a segundo. Enfermo. Con lluvia. Frío. Lo que sea. Eres quién me hace levantarme en las mañanas. Mi mayor satisfacción es recibir tus abrazos. Tus besos. Aunque sean en la mejilla. Aunque sean como amiga.
jueves, 7 de junio de 2007
Mirada cómplice
Atracción física inmediata. Contacto visual. Una sonrisa de ella fue suficiente. ¿Cómo te llamas le preguntó? Oscar, ¿y tú?, respondió tembloroso. Gloria, respondió ella, acariciándose el pelo. “Ping-pong” de preguntas y respuestas estúpidas. Él se atrevió. ¿Qué piensas hacer hoy? ¿Qué quieres hacer tú? dijo ella coquetamente. Fueron al motel más cercano. Sexo animal. Placer celestial. Tengo novia, dijo él, se llama Claudia. Yo también, dijo ella. Es el dueño del motel. Está por llegar. Toc-toc: Llaman a la puerta. Oscar no se alcanzó a vestir. Pasado mañana es su funeral. Ese mismo día, Claudia debe pagar lo acordado.
sábado, 2 de junio de 2007
Me gustaría
Me gustaría escribirte hermosas palabras
Pero se las llevaría el viento
Me gustaría llenarte de regalos
Pero eso lo puede hacer cualquiera
Me gustaría poder estar siempre contigo
Pero no quiero consumirte con mi egoísmo
Me gustaría vivir siempre contigo
Pero no sé que desea el destino para mi
Me gustaría que fueras libre
Pero tengo miedo a que vueles lejos de alcance
Me gustaría darte muchas cosas
Pero solo puedo prometerte mi amor
Me gustaría decirte todo esto a la cara
Pero simplemente no me atrevo
Me gustaría que pudieras entender mi amor
Pero va más allá de la razón
Me gustaría ser el soberano de tu cuerpo y alma
Pero ni siquiera estoy contigo
Me gustaría explicarte que esto es más que un poema
Pero ¿como te demuestro que fue mi corazón el que lo escribió?
Me gustarían muchas cosas
Pero en todas ellas estas tu
Me gustaría decirte que te amo
Pero es más que eso
Te admiro, te adoro y eres mi vida...
Pero se las llevaría el viento
Me gustaría llenarte de regalos
Pero eso lo puede hacer cualquiera
Me gustaría poder estar siempre contigo
Pero no quiero consumirte con mi egoísmo
Me gustaría vivir siempre contigo
Pero no sé que desea el destino para mi
Me gustaría que fueras libre
Pero tengo miedo a que vueles lejos de alcance
Me gustaría darte muchas cosas
Pero solo puedo prometerte mi amor
Me gustaría decirte todo esto a la cara
Pero simplemente no me atrevo
Me gustaría que pudieras entender mi amor
Pero va más allá de la razón
Me gustaría ser el soberano de tu cuerpo y alma
Pero ni siquiera estoy contigo
Me gustaría explicarte que esto es más que un poema
Pero ¿como te demuestro que fue mi corazón el que lo escribió?
Me gustarían muchas cosas
Pero en todas ellas estas tu
Me gustaría decirte que te amo
Pero es más que eso
Te admiro, te adoro y eres mi vida...
viernes, 11 de mayo de 2007
Sangre fría
Tres meses demoró Juan en planear la venganza. Más bien en encontrar una nueva pareja. Joaquín era vedetto. Su musculatura lo convirtió en un candidato perfecto. 15 lucas en flores. 10 en chocolates. Eso bastó. Se había ganado un cómplice. Sólo una mirada. Ya sabía que hacer. Joaquín lo rodeó con sus brazos e impidió su movimiento. Juan lo apuñaló. Una par de minutos y Oscar ya está muerto. 17 puñaladas no bastaron. Al menos para Juan. A patadas le desfiguró el rostro. Llevaba media hora muerto. Joaquín ya es inútil. Una puñalada y es historia. Es momento de irse. Trata de salir. La puerta está trancada. Escucha un ruido a sus espaldas. Es la pareja de Oscar. Tiene un hacha en la mano. Del bolsillo de Juan cae un papel arrugado. En el se lee “te quiero”.
miércoles, 2 de mayo de 2007
Una misma pasión
Miles de cábalas que no dan resultado. Frustración. Envidia. Sufrimiento. Pena. Impotencia. Miles de sentimientos que nacen después de 90 minutos de un partido perdido. La emoción previa no bastó. Las ganas menos. Somos los mejores fuera de la cancha. Los peores adentro. No tenemos un respeto ganado en el exterior ¡Los triunfos morales no existen! Sólo alimentan nuestra mediocridad. Aún así amamos a La Roja. Llenamos los estadios. Vivimos con pasión la guerra que se crea dentro del rectángulo de pasto. Designamos como héroes a nuestros jugadores. Pensando que pueden cambiar nuestro destino y cumplir nuestro mayor anhelo: Ser de una vez por todas a un país lleno de gloria y triunfos. Héroes del día a día. Los que serán capaces de alimentar a un pueblo dominado por la mierda que carcome nuestros cerebros. Una especia de anestesia que nos hará olvidar al Transantiago, a las casas Chubi, a la actual Loce y tantas cosas más. Al stress y la presión que no nos deja demostrar lo que somos. Todo después de un simple abrazo sumado a la euforia que provoca un gol. Ver a La Roja es más que un partido. Es la realización de un sueño que se convierte muchas veces en pesadilla. Pero que a pesar de todo, une a un pueblo entero en una misma pasión. El amor por la camiseta nacional. La camiseta que para bien o para mal, es de todos. Bendito el orgullo de ser chileno ¡Grande Chile mierda!
jueves, 5 de abril de 2007
Sólo grita te quiero
No nos vemos. No hablamos. No sentimos nuestros cuerpos. Te busco siempre. En mis sueños. A veces te encuentro. Triste y perdida. Sin consuelo. Alguna vez fuiste feliz conmigo. Me amaste. Te amé. Complemento perfecto. Relación imperfecta. Peleas. Gritos. Celos y golpes. Nos marcaron. Debimos parar antes. Un buen momento. Diez malos. Valía la pena. Debimos parar. No lo hicimos. No me arrepiento. Sé que no se puede volver atrás. Tu familia y tus amigos no lo aguantarían. Fueron testigos de nuestro sufrimiento. Lo mejor es estar sin ti. Lo sé. Lo sabes ¿Corremos el riesgo? ¿Valdrá la pena? Amor. Odio. Amor. Todo es cíclico. Todo es incierto. Depende de ti. Yo te sigo buscando en mis sueños. Sigues triste y perdida…Que no te importe el resto. Si quieres tenerme, sólo grita te quiero.
jueves, 15 de marzo de 2007
Ríe
Ríe siempre. Corre el riesgo de parecer tonta. No prives al mundo de tu sonrisa. Mezcla perfecta de dulzura e ingenuidad. Capaz de hacer cómplice de tu hermosura al más reacio de los galanes. Ríe siempre porque tienes la capacidad de sacar lo mejor de las personas. Porque puedes arreglar lo que parece no tener remedio. Ríe porque hoy parece ser un bien escaso. Ríe para demostrarle al mundo el poder que tiene una simple sonrisa.
miércoles, 14 de febrero de 2007
Non è mai troppo tardi
Troppo tardi. Mi avvicino a te. Non trovo la tua risposta. No è stata colpa mia. Nemmeno tua...Tanti ricordi. Tanti baci che mi mancheranno. Tante carezze. Tanto amore. E difficile da accettare ma forze è troppo tardi. Ricordi che ti ho detto che tu saresti la mia moglie? Sei andata in cielo tre hore fa, ma io non mi chiudo a quell’idea. Sempre mi dicevi: “il nostro amore non conosce limiti”, io intanto sempre ti credevo e continuo a farlo. Credi che Dio voglia essere il nostro sacerdote?
Versión en español:
Nunca es demasiado tarde
Demasiado tarde. Me acerco a ti. No encuentro respuesta. No fue culpa mía. Mucho menos tuya...tantos recuerdos. Tantos besos q me van a faltar. Tanto cariño. Tanto amor. Es difícil de aceptar pero quizás ya es demasiado tarde para lamentarse. ¿Recuerdas que te dije q me casaría contigo? Te fuiste al cielo hace tres horas pero yo no me he cerrado a esa idea. Siempre me decías: "nuestro amor no tiene límites", yo en ese entonces te creía y aún lo sigo haciendo. ¿Crees que Dios quiera ser nuestro sacerdote?
Versión en español:
Nunca es demasiado tarde
Demasiado tarde. Me acerco a ti. No encuentro respuesta. No fue culpa mía. Mucho menos tuya...tantos recuerdos. Tantos besos q me van a faltar. Tanto cariño. Tanto amor. Es difícil de aceptar pero quizás ya es demasiado tarde para lamentarse. ¿Recuerdas que te dije q me casaría contigo? Te fuiste al cielo hace tres horas pero yo no me he cerrado a esa idea. Siempre me decías: "nuestro amor no tiene límites", yo en ese entonces te creía y aún lo sigo haciendo. ¿Crees que Dios quiera ser nuestro sacerdote?
domingo, 4 de febrero de 2007
Solo
Solo. Aburrido. ¿Tranquilo? Quizás demasiado. Hace tiempo que nada me hace sonreír. Más bien reír. A carcajadas. No es que sea infeliz, simplemente nada me emociona de sobremanera. Miro las fotos en mi pieza y en muy pocas veo una sonrisa. Insisto, no creo ser infeliz. Pongo las cosas en la balanza y tengo todo para ser feliz. ¿Lo soy? No sé si a ese extremo. Pero no estoy mal. Quizás me preocupo demasiado. Por mí. Por el resto. Por todo. Si sólo supiera la fórmula para dejar de preocuparme tanto. De seguro sería más feliz -sin ser infeliz-. Constantemente me alejo de la realidad y hace tiempo que no me siento amado. No puedo estar sin amar. Tengo que amar. Sé que me quiere mucha gente. Confío en mucha gente. Quizás en demasiada. El problema está en que no filtro. Hablo hasta sobre lo que como –puede que hasta sobre cómo mastico-. Muchas veces me pregunto si soy normal. Creo serlo. No me gusta serlo. Hago lo mismo que el resto, pero no pienso como ellos. No tengo los mismos gustos que el resto. Aún así, soy sólo uno más. Entre seis mil millones. Uno más. Como todo el resto.
Remordimiento
Te amo y me arrepiento. Te adoro. Te pongo por encima de todas las cosas. Me arrepiento. Nos conocimos hace seis meses y tres días. Al momento de escribir esta carta iban dos horas más. Estabas pololeando. Hace dos años. No te importó. A mi tampoco. El buen sexo nos quitaba el remordimiento. Aún te sueño desnuda. Me arrepiento. Me alejaste de mis amigos. Sólo tenía tiempo para ti. Me lo diste y me lo quitaste todo.
Al leer esto debes estar pensando en tu pololo. ¿Te parece extraño que no llegase a su cita? Él siempre fue puntual. No te preocupes. Está conmigo. En unos pocos segundos el veneno hará efecto y morirá. Pase lo que pase después de eso. No me arrepiento.
Al leer esto debes estar pensando en tu pololo. ¿Te parece extraño que no llegase a su cita? Él siempre fue puntual. No te preocupes. Está conmigo. En unos pocos segundos el veneno hará efecto y morirá. Pase lo que pase después de eso. No me arrepiento.
Herencia

Una comida al día. Dos sería un lujo. Más tiempo en los semáforos que en la casa. La limosna era el ingreso familiar. No conoció a su madre. Hubiera sido mejor no conocer a su padre. Este era alcohólico, jugador, asesino, violador y su único ejemplo. De estudios ni hablar. Tercero básico fue su mayor logro. Record familiar. Juan conoció a una mujer: Andrea. Ahorraron peso a peso. Arrendaron una pieza. Tuvieron una hija. Vivieron con su padre. Poco dinero, mal gastado. Juan comenzó a trabajar. Reponedor de supermercado fue la opción.
Su padre llevaba mucho tiempo solo. Andrea, pasaba mucho tiempo con él. Demasiado tal vez. Mezcla fatal. Antepasado de violador. “Quiso recordar viejos tiempos” diría el vecino. Juan los pilló en el acto. Ella: amarrada a la cama y llorando desconsolada. El padre: babeando, con los ojos desorbitados y con un cuchillo en la mano. Los miró y los peores instintos animales nublaron su mente. Le quitó el cuchillo a su padre. Lo degolló. Miró a su pareja. No soportó verla sufrir y la mató también. Se llevó a su hija.
Recorrió calles. Sin sentido. Horas y horas. Sudor en la frente. La estación de Metro Estación Central fue el último escenario de su miserable vida. El Metro destruyó todo el dolor que le quedaba. Con ello además se llevó la inocencia de una niña. A sus seis años lo vio todo y se quedó sola. Si logra ser feliz, como máximo le sacará un empate a la vida.
Su padre llevaba mucho tiempo solo. Andrea, pasaba mucho tiempo con él. Demasiado tal vez. Mezcla fatal. Antepasado de violador. “Quiso recordar viejos tiempos” diría el vecino. Juan los pilló en el acto. Ella: amarrada a la cama y llorando desconsolada. El padre: babeando, con los ojos desorbitados y con un cuchillo en la mano. Los miró y los peores instintos animales nublaron su mente. Le quitó el cuchillo a su padre. Lo degolló. Miró a su pareja. No soportó verla sufrir y la mató también. Se llevó a su hija.
Recorrió calles. Sin sentido. Horas y horas. Sudor en la frente. La estación de Metro Estación Central fue el último escenario de su miserable vida. El Metro destruyó todo el dolor que le quedaba. Con ello además se llevó la inocencia de una niña. A sus seis años lo vio todo y se quedó sola. Si logra ser feliz, como máximo le sacará un empate a la vida.
¿Envidia?
Tres personas. Dos hombres. Una mujer. Seis ojos sobre mí. ¿Esperan que escriba algo genial? No soy un buen escritor. No lo tengo que demostrar. Sólo me gusta escribir. Lo que sea. Cuando sea. Donde sea. Me libera. Me llena. Me enorgullece. Se miran. Incrédulos. Aún dudan. No de mí. De ellos. Inseguros de sus pensamientos. Inseguros de que están haciendo. De que deben hacer. ¿Se van? No se pueden ir. Tienen que ganar. Como sea. Ellos se rascan sus pocos pelos en la pera. No hace calor. Transpiran. Ella, se arregla la falda. Se toca el pelo. Suspira. No entienden lo que pasa. Eran de observadores. Ahora son observados. No por mí. Por su propia conciencia.
Camino sin salida
Salí a caminar. Porque si. No sabía a donde. Estaba chato. Generalmente hago estas cosas. No fue casualidad. Estaba pensando en ella. Hace tiempo que no lo hacía. La vi. No debería haber estado ahí. Ni ella ni yo. No lo busqué. Simplemente apareció. Me saludó. Tocó la bocina de su auto. Su auto. Yo iba a pie. No sé porqué me hizo sentir menos que ella. Como muchas veces lo sentí. Creí sentir que se detenía el tiempo. El segundo que pasó por mi lado se me hizo eterno. ¿Qué cara poner? ¿Qué hacer? Las imágenes se repetían. Las lindas y las no tanto. Los proyectos de pareja. Ya que importa. Se había ido. Igual que la otra vez. En un segundo.
Sigo mi camino. Miro hacia atrás. A cada rato. Tengo la ilusión de que va a volver a pasar. Yo lo haría. Ella no es igual a mí. Ese es el problema. Ese fue el problema. No lo había pensado. Caminar me hace pensar. Reflexionar mejor dicho. Quizás es mi método de escape. Quizás. Sólo quizás. Tengo que volver. Escribir. Pienso en volverla a ver. Pienso en que sintió ella. Probablemente nada…Sonó el despertador. Me tengo que levantar.
Aún aquí
Te siento. Aún te siento. No estás conmigo. Te fuiste. No hablamos más. ¿Me dolió? Demasiado. ¿Te entendí? Aún no. Voz penetrante. Sin remordimiento. “No da para más”. Lloré mirando tus ojos decididos. Diste media vuelta. Me dejaste. No volviste a mirar hacia atrás. Yo no puedo dejar de hacerlo. Me dedicaste frases lindas. Cientos de ellas. Frases cliché. No importaba. “Te quiero”. “Te adoro”. Aún siguen en mi cabeza. No me dejan escapar. Sentimiento de mierda. Te odio cuando no estás. Te miro. Te vuelvo a amar. El recuerdo no se va. Tu olor tampoco. Tu sabor menos. Te siento. Sé que no estarás más conmigo. Te siento.
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