* Es una historia real del día del Golpe de Estado.
Mi papá sale todos los días a la misma hora: 7:15 minutos exactos. Siempre me dijo que ser puntual es una virtud y para mí, en verdad lo es. A la puntualidad, hay que agregarle responsabilidad y trabajo, con eso vas a triunfar, me aseguraba. La verdad es que yo no soy muy puntual, y menos responsable. Siempre me hacen todo y soy bastante cómoda.
Antes de irse, mi papá se fue a despedir de mí, me dio un fuerte abrazo y me llenó de besos. Es mi cumpleaños, cumplo 15.
Prometió que me traería un chocolate, del que yo quisiera, y que cuando él llegase, celebraríamos “como corresponde”. Yo le dije que él es mí chocolate, ya que es mucho más moreno que yo y que mi madre, que es lo que más quiero en el mundo. Se rió y se despidió dándome un beso en la frente.
Me levanté a tomar desayuno, tengo que comer bien. Hoy vamos a ir junto a mis compañeras a una marcha al frente de La Moneda con la Federación de Estudiantes Particulares. Es primera vez que lo hacemos yo y mis amigas, pero estamos muy motivadas y ansiosas. No queremos que se lleve a cabo la propuesta de la Escuela Nacional Unificada, que propuso el Presidente Salvador Allende. No estoy dispuesta a ir a clases con cualquier persona. Mi papá siempre me ha dicho que soy una princesa y que me tengo que juntar con las mejores personas y apuntar siempre a lo más alto.
Terminé de comer y me metí a la ducha. Al salir noté que mi mamá estaba alterada. Estaba desvistiendo a mis hermanos y les decía que volvieran a acostarse, que hoy no irían a clases. Yo creí que ella no los iba a poder llevar y que por eso había tomado esa decisión, así que seguí preparándome. No pasaron ni diez minutos hasta que mi mamá fue para mi pieza y me dijo que yo me quedaba en la casa.
Ni siquiera le pregunté el motivo por el que no podía salir, nunca me ha gustado contradecir a mi mamá. Mi papá decía que ella era lo más importante que teníamos y que le debíamos nuestra vida, es por eso que teníamos que hacerle caso en todo. Llamé a una amiga para decirle que no iba a poder salir y ella me dijo que ya lo sabía. “Nadie sale hoy” me dijo, hay militares por todos lados y se movilizan hacia La Moneda.
Yo no entiendo nada de política y ella me dijo que tampoco. Que ganas de que mi papá estuviera aquí y me explique qué estaba pasando. Me estoy empezando a preocupar.
Mi mamá sigue alterada. Lleva horas al lado de la radio, escuchando cómo el locutor dice que están bombardeando el Palacio de La Moneda y que Allende llama a defender el Gobierno.
Estoy tan confundida que ni había pensado en mi cumpleaños. Mi amiga tampoco me saludó. Todos estamos algo aturdidos, supongo. Me puse a ver televisión, pero no me puedo distraer, todo lo que dan es información relacionada a lo que pasa con los militares, con el Presidente y la verdad es que me siento cada vez más confundida.
Me pasé la hora de almuerzo mirando por la ventana. Mis vecinos sacan banderas chilenas al patio y todos sonríen. Le pregunté a mi mamá qué pasaba, que porqué todos reían y ella estaba tan preocupada. Me respondió que temía por mi padre, que él es comunista, me dijo, y que a los militares no les gustaba la gente de izquierda.
Del chocolate que me había prometido mi padre, no sabía nada. Él, por primera vez no llegó a las cinco de la tarde como acostumbraba. Lo esperé despierta pero no apareció. Puse una silla al frente de la puerta de la entrada para recibirlo de buena forma, estaba ansiosa por verlo, pero nunca llegó.
Horas más tarde sentí que me tocaban el hombro. Era mi madre, estaba pálida. Me dio un chocolate y me dijo:
- Tu padre lo tenía guardado y quería dártelo personalmente, eso ya no va a ser posible.
Le costaba hablar y con dificultad me dijo que mi padre, la razón de mi vida, había muerto. Un compañero de trabajo lo había encontrado tirado, con un balazo en la sien.
Me vine corriendo a mi pieza y me estoy comiendo el chocolate. Mientras como no puedo parar de llorar. Es mí preferido, el más dulce, pero yo lo siento amargo. Amargo como nunca antes había probado un chocolate.
sábado, 27 de octubre de 2007
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3 comentarios:
Creo haber oido antes sobre esta historia.Esta muy buena, Bien escrita...pero es muy triste... me la imagine acurrucada en su camita llorando... pobre!
Un Besito Negrito!
An!
La mejor historia escrita por el mejor hombreee...siii...dsp de mi papá eso si :P
ricooo, eres solo mio, okeeei?
besito, nos vemos en un rators
kukitooooo
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